Hay juegos que llegan con la etiqueta de 'espiritual sucesor' y se quedan cortos, y luego está Metaphor: ReFantazio, que no solo cumple las expectativas depositadas en el equipo que parió la saga Persona moderna, sino que se atreve a ir más lejos en ambición narrativa y mecánica. Estudio Zero, formado por Katsura Hashino, Shigenori Soejima y buena parte del núcleo creativo de Persona 5, ha construido un mundo propio, sin el corsé de la vida escolar japonesa, y el resultado es uno de los JRPG más interesantes de los últimos años.

Un mundo de fantasía con mensaje político

La premisa de Metaphor: ReFantazio parte de algo aparentemente sencillo: el príncipe heredero ha sido asesinado y tú, como protagonista, decides presentarte a las elecciones para convertirte en el nuevo rey del reino de Euchronia. Pero bajo esa capa de fantasía medieval con criaturas y magia se esconde una reflexión constante sobre el racismo, la xenofobia, la manipulación mediática y la fragilidad de la democracia. El juego no tiene miedo de mostrar discursos de odio de otros candidatos, disturbios populares o la desconfianza hacia lo desconocido, y lo hace con una madurez que sorprende viniendo de un género que a veces se conforma con clichés.

El mundo está dividido en distintas razas fantásticas que sufren discriminación entre sí, un espejo bastante directo de problemáticas reales trasladadas a un contexto de espadas y magia. La escritura no siempre es sutil, pero sí honesta, y consigue que te importe el destino de Euchronia más allá de la power fantasy habitual de subir de nivel y machacar monstruos.

Jugabilidad: la evolución natural de la fórmula Persona

Quien haya jugado a Persona 5 reconocerá enseguida la estructura: gestión del tiempo, actividades sociales, mazmorras y combate por turnos. Pero Metaphor: ReFantazio no se limita a copiar, sino que pule y expande. El sistema de combate mantiene la esencia de explotar debilidades elementales para encadenar turnos extra, pero incorpora los Arquetipos, una suerte de clases de personaje que puedes cambiar sobre la marcha y que añaden una capa táctica enorme. Cada arquetipo tiene habilidades propias, y desbloquear nuevas ramas del árbol de progresión se convierte en una de las mayores motivaciones del juego.

Además, ahora puedes ver a los enemigos en el mapa antes del combate y golpearlos para obtener ventaja, lo que agiliza mucho los encuentros menores sin perder la profundidad estratégica cuando la cosa se pone seria, especialmente en los jefes, que exigen preparación y conocimiento de sus patrones.

El otro pilar es el vínculo social, aquí rebautizado como Seguidores, que sustituye a los Confidentes de Persona. La lógica es la misma: pasar tiempo con personajes específicos mejora tus habilidades de combate y desbloquea nuevas capacidades para los arquetipos. La gestión del calendario sigue siendo clave, y el juego te obliga a priorizar entre estudiar, entrenar, socializar o avanzar en la mazmorra principal, generando esa sensación de que nunca tienes tiempo suficiente para todo, que es parte de la gracia del diseño.

Un apartado visual y sonoro de nivel altísimo

Gráficamente, Metaphor: ReFantazio no busca el fotorrealismo, sino un estilo artístico pintado, casi de ilustración de fantasía europea, que funciona de maravilla tanto en los diseños de personajes como en los escenarios. Las ciudades tienen personalidad propia, las mazmorras varían lo suficiente para no hacerse repetitivas, y la interfaz de usuario, marca de la casa de este equipo, es simplemente espectacular: tipografías cuidadas, transiciones elegantes y una identidad visual coherente en cada menú.

La banda sonora, obra de Shoji Meguro, es otro de los grandes triunfos del juego. Mezcla coros corales, orquestaciones épicas y toques electrónicos que acompañan perfectamente tanto los momentos de tensión política como las batallas más frenéticas. Es de esas bandas sonoras que uno acaba escuchando fuera del juego.

Historia y personajes: ambición con algún tropiezo

La narrativa engancha desde el principio gracias a su premisa política y al misterio que rodea al protagonista y su compañero espiritual, Gallica. Sin embargo, el ritmo no siempre es constante: hay tramos intermedios donde la trama principal se ralentiza en favor del contenido social, y algunos arcos de personajes secundarios se sienten menos desarrollados que los mejores momentos de Persona 5. Aun así, cuando la historia se pone seria, especialmente en su segunda mitad, ofrece giros y decisiones con peso emocional genuino.

Los protagonistas están bien construidos, con motivaciones creíbles y arcos de crecimiento que se entrelazan con los temas centrales del juego. El elenco de Seguidores, aunque no llega a superar a los mejores confidentes de la saga Persona, cumple con creces y aporta variedad de tonos, desde la comedia hasta el drama más denso.

Rendimiento en PS5

En PS5, Metaphor: ReFantazio corre de forma fluida en la mayoría de situaciones, con tiempos de carga reducidos y un modo rendimiento estable que prioriza los 60 fotogramas por segundo. Hay algún bajón puntual en zonas con muchos efectos en pantalla, pero nada que arruine la experiencia. La versión de consola aprovecha bien el hardware sin necesitar parches importantes desde su lanzamiento.

Veredicto final

Metaphor: ReFantazio es la confirmación de que Studio Zero puede vivir más allá de la sombra de Persona. Es un JRPG ambicioso, con una identidad visual y narrativa propia, un sistema de combate profundo y una crítica social que no todos los juegos del género se atreven a plantear. Tiene algún bache de ritmo y personajes secundarios desiguales, pero el conjunto es de una calidad excepcional que lo convierte en una de las mejores experiencias de rol japonés de los últimos años. Si te gustó Persona 5 pero quieres algo con identidad propia, este es tu juego.