Una promesa que se desvanece al amanecer

Cuando Arkane Austin anunció Redfall, la expectativa era enorme. El estudio responsable de Prey nos prometía una experiencia cooperativa única ambientada en una isla plagada de vampiros. Sin embargo, tras pasar decenas de horas explorando los rincones de esta Massachusetts ficticia, la sensación que queda es de oportunidad perdida.

Redfall nos sitúa en una pintoresca isla que ha sido tomada por vampiros psíquicos que han bloqueado el sol y drenado el océano. Como uno de cuatro cazadores únicos, debemos liberar la isla distrito por distrito, enfrentando tanto a los chupasangres como a sus cultistas humanos. La premisa suena prometedora sobre el papel, pero la ejecución deja mucho que desear.

Jugabilidad que no encuentra su identidad

El mayor problema de Redfall es su crisis de identidad. No sabe si quiere ser un shooter cooperativo al estilo Left 4 Dead, un mundo abierto como Far Cry, o mantener la esencia inmersiva sim de Arkane. El resultado es una mezcla confusa que no destaca en ninguna de estas áreas.

La estructura de misiones se vuelve repetitiva rápidamente: llegar a un punto, eliminar enemigos, recoger objetos, repetir. Los enemigos vampiros, que deberían ser el punto fuerte del juego, se sienten genéricos y poco amenazantes. Sus diseños carecen de la personalidad que uno esperaría de criaturas tan icónicas del terror.

El combate se siente impreciso y carente de peso. Las armas, aunque numerosas, se sienten similares entre sí, y el sistema de rarezas tipo looter shooter no aporta la emoción que debería. Los poderes especiales de cada personaje ofrecen cierta variedad, pero no son suficientes para salvar una fórmula fundamentalmente floja.

Técnicamente deficiente

Para un exclusivo de Xbox Series X/S, Redfall decepciona técnicamente. Los gráficos, aunque coloridos, se sienten desactualizados, con texturas de baja resolución y modelos poco detallados. Las animaciones faciales son rígidas, y la dirección artística, aunque tiene momentos interesantes, no logra crear una atmósfera verdaderamente memorable.

Los problemas técnicos abundan: caídas de framerate, bugs de IA donde los enemigos se quedan estáticos, problemas de conectividad en modo cooperativo y tiempos de carga excesivos. Es particularmente frustrante considerando que este juego tuvo años de desarrollo y los recursos de Microsoft detrás.

El diseño de niveles carece de la inventiva que caracterizaba a Arkane. Los espacios se sienten vacíos y poco inspirados, sin los múltiples caminos y soluciones creativas que esperaríamos del estudio. La isla de Redfall se siente más como un parque temático abandonado que como un lugar viviente y amenazante.

Narrativa sin mordida

La historia de Redfall intenta mezclar horror, humor y drama, pero no logra equilibrar estos elementos efectivamente. Los diálogos se sienten forzados, y los personajes principales carecen de profundidad. Aunque hay momentos de lore interesante sobre los vampiros psíquicos y sus experimentos, la narrativa general se pierde entre misiones secundarias irrelevantes y objetivos repetitivos.

Los cuatro protagonistas (Devinder, Layla, Remi y Jacob) tienen personalidades distintas sobre el papel, pero en la práctica sus diferencias se reducen principalmente a sus habilidades especiales. El potencial para desarrollar dinámicas interesantes entre los personajes se desperdicia casi por completo.

Cooperativo que no coopera

Irónicamente, para un juego diseñado primordialmente para el juego cooperativo, Redfall funciona mejor en solitario. La experiencia cooperativa está plagada de problemas técnicos, desde desconexiones frecuentes hasta problemas de sincronización que rompen la inmersión constantemente.

La escalabilidad de dificultad no está bien implementada, resultando en encuentros desequilibrados tanto para jugadores solitarios como para grupos. El sistema de progresión compartido causa frustración cuando los jugadores tienen diferentes niveles de avance.

¿Vale la pena en Game Pass?

Aquí radica quizás el único aspecto positivo de Redfall: su disponibilidad en Game Pass desde el primer día. Para suscriptores del servicio, vale la pena probarlo, especialmente si tienen amigos dispuestos a experimentar juntos. Sin embargo, incluso siendo "gratuito" en Game Pass, es difícil recomendar dedicarle tiempo cuando hay opciones superiores disponibles en el catálogo.

El juego podría mejorar con actualizaciones futuras, pero en su estado actual se siente como un producto inacabado que necesitaba al menos un año más de desarrollo.