En un mercado saturado de souls-like, destacar requiere algo más que simplemente copiar la fórmula de FromSoftware. Steelrising, desarrollado por el estudio francés Spiders, apuesta por una ambientación única que mezcla la Revolución Francesa con una invasión de autómatas mecánicos. El resultado es una experiencia que, aunque no reinventa el género, ofrece momentos genuinamente memorables en un París alternativo fascinante.
Una París alternativa que cautiva
La propuesta narrativa de Steelrising es su mayor fortaleza. Nos situamos en 1789, donde el rey Luis XVI ha desatado un ejército de autómatas para sofocar la revolución popular. Controlamos a Aegis, una autómata bailarina convertida en guardaespaldas de María Antonieta, quien debe descubrir la verdad detrás de esta conspiración mecánica.
El diseño artístico merece aplausos. París se presenta como un laberinto de calles empedradas, palacios en ruinas y talleres de relojería donde la tecnología del siglo XVIII se fusiona con elementos steampunk. Los desarrolladores han logrado crear una atmósfera única que se siente auténticamente francesa, desde las arquitecturas barrocas hasta los detalles en los trajes de época. La iluminación y los efectos de partículas en PS5 realzan esta visión, especialmente durante las secuencias nocturnas donde las chispas de los autómatas danados crean un espectáculo visual impresionante.

Combate mecánico con personalidad propia
El sistema de combate adopta las convenciones del género pero añade elementos distintivos. Aegis maneja un arsenal variado que incluye abanicos con cuchillas, martillos de relojería y armas de fuego primitivas. Cada arma tiene su propio conjunto de movimientos y estrategias, incentivando la experimentación.
La mecánica de "congelación" reemplaza al típico sistema de stamina. Cuando Aegis se sobrecalienta por el combate intenso, debe enfriarse o sufrir daño temporal. Esta mecánica funciona sorprendentemente bien, añadiendo una capa estratégica que se siente orgánica al mundo del juego. Los jefes, principalmente otros autómatas con diseños elaborados, requieren paciencia y observación de patrones, aunque algunos pueden resultar frustrantes por su excesiva resistencia.
Sin embargo, la inteligencia artificial de los enemigos menores deja que desear. Muchas veces se quedan atrapados en la geometría del escenario o siguen patrones demasiado predecibles que restan desafío a los encuentros.

Exploración recompensada
El diseño de niveles muestra influencias claras de Dark Souls y Metroidvania. París está interconectado a través de pasajes secretos, escaleras de caracol y puentes que se activan progresivamente. La exploración se siente recompensada gracias a los numerosos secretos escondidos: desde mejoras para Aegis hasta fragmentos de lore que enriquecen la narrativa.
Las mejoras del personaje siguen un sistema modular interesante. En lugar de subir estadísticas tradicionales, instalamos módulos mecánicos que otorgan habilidades específicas. Estos módulos se obtienen explorando o derrotando jefes, y su variedad permite construir diferentes estilos de juego.
El mapeo automático funciona correctamente, aunque a veces la complejidad vertical de ciertos niveles puede generar confusión sobre qué áreas permanecen inexploradas.

Rendimiento técnico sólido en PS5
En PlayStation 5, Steelrising funciona admirablemente. El juego mantiene 60fps de manera consistente en el modo rendimiento, mientras que el modo calidad ofrece mayor fidelidad visual a 30fps estables. Los tiempos de carga son prácticamente inexistentes, lo cual resulta especialmente agradecido después de muertes repetidas contra jefes desafiantes.
La utilización del DualSense añade inmersión notable. El feedback háptico transmite perfectamente el peso de las diferentes armas, mientras que los gatillos adaptativos generan resistencia al disparar armas de fuego. Estos detalles técnicos elevan la experiencia sensorial.
No obstante, persisten algunos problemas técnicos menores. Ocasionalmente aparecen texturas de baja resolución que tardan en cargar, y ciertos efectos de iluminación pueden parecer inconsistentes entre diferentes áreas del juego.

Veredicto: ambición francesa con ejecución desigual
Steelrising demuestra que aún hay espacio para la innovación dentro del género souls-like, siempre que se aporte una visión creativa sólida. Su ambientación es genuinamente única y su presentación visual resulta cautivadora. El combate, aunque familiar, incorpora suficientes elementos distintivos para sentirse fresco.
Sin embargo, ciertos aspectos técnicos y de diseño impiden que alcance la excelencia. La inteligencia artificial inconsistente, algunos jefes mal balanceados y la falta de pulido en ciertos elementos narrativos mantienen a Steelrising como una experiencia recomendable pero no imprescindible.
Para los fanáticos del género y aquellos interesados en propuestas narrativas originales, Steelrising ofrece suficiente contenido y personalidad para justificar su inversión. Es un paso sólido hacia adelante para Spiders y una demostración de que la industria francesa tiene mucho que aportar al panorama gaming mundial.

