Warzone tiene una particularidad que lo diferencia de otros shooters: una parte importante de tu rendimiento se decide antes de entrar a la partida, en los menús.
Empieza por la configuración
Es el consejo menos emocionante y el que más diferencia hace. Una sensibilidad mal ajustada te hace fallar duelos que deberías ganar, y la mayoría de jugadores nunca la toca desde que instalan el juego.
Ojo con un detalle importante: Warzone cambió la escala de sensibilidad de stick, así que las guías que todavía recomiendan valores como 6-6 o 7-7 están usando la escala antigua. Si los pones tal cual, no vas a obtener lo que esperas.
Las armas cambian, los principios no
El meta rota con cada temporada y no merece la pena obsesionarse. Lo que sí se mantiene es que el arma que controlas bien supera al arma teóricamente mejor que acabas de recoger.
Dicho eso, hay diferencias reales de tiempo de muerte entre armas, y conviene saber cuáles están por encima en la temporada actual antes de decidir con qué quieres pelear.
Conocer el mapa
Warzone premia muchísimo saber dónde estás. Los rincones, las rutas de rotación y los sitios donde la gente se atrinchera son conocimiento que no caduca con los parches, a diferencia del meta de armas.
Sobre los tramposos
Existen y son frustrantes, pero mucho de lo que parece trampa es un jugador con mejor configuración, mejor audio y más conocimiento del mapa. Saber distinguir una cosa de la otra evita reportar a medio lobby y, sobre todo, evita concluir que no tiene sentido intentar mejorar.


